Dirigentes de pensamiento progresista se expresaron en un documento en el que respaldan las medidas adoptadas por el Gobierno ante la pandemia global. Se manifestaron a favor del impuesto a las grandes fortunas y la propuesta de reestructuración de la deuda entre otros aspectos.

Con el mercedino Luis Colao entre los firmantes y en una lista que encabezó Ricardo Alfonsín, el progresismo emitió en estos tiempos de cuarentena una fuerte declaración política. Luego de hacer mención al escenario de aislamiento social, preventivo y obligatorio, expresaron su rechazo categórico, al intento de caracterizar como autoritaria la respuesta que la propia sociedad ha dado través de sus  representantes para afrontar una situación de una excepcionalidad y gravedad inusitadas. “En efecto, cada uno de los poderes del Estado, ejerciendo con independencia sus funciones, y en el marco del Estado de Derecho, ha tomado las decisiones que juzgaban necesarias, y ha logrado minimizar el contagio por SARS-CoV-2”, observaron. Destacan que se trata de una reflexión seria y desinteresada, “lo hacemos, además en polémica abierta con un reciente pronunciamiento de figuras conservadoras y ultraliberales de diversos países de Iberoamérica que en un documento reciente, buscan lastimar el consenso ciudadano respecto de la acción cooperativa que el momento exige. En él, acusan “a los Gobiernos de nuestro país, España y México de acaparar, en estos momentos de crisis, prerrogativas políticas y económicas”. Aseguran que tal caracterización “carece de la honestidad intelectual necesaria para el debate en las sociedades republicanas y democráticas. No queremos consentir la posibilidad de que estas visiones extremistas impongan lecturas distorsivas de la realidad”. Para el progresismo el freno a la actividad económica que la pandemia ha causado en todo el mundo, “pone en evidencia las desigualdades sociales atroces e inaceptables provocadas por la hegemonía de las políticas neoliberales que defienden los firmantes del aludido pronunciamiento y los portavoces locales del mismo desde hace más de cuarenta años. La amenaza vital del virus terminó con todos los pretextos para mirar hacia otro lado o negarlas, como lo hacen ciertos relatos ideológicos que a veces son aceptados en la comunicación pública como normales o munidos de “lógica económica”. En tal sentido creen como necesaria una discusión profunda sobre las condiciones futuras de igualdad y fraternidad que deben imperar a la salida de esta crisis, “donde los que ya estaban impedidos del ejercicio pleno de los derechos que hacen al respeto de la dignidad de las personas y a la democracia, no experimenten sacrificios todavía mayores”. Se comprometieron en el citado documento a aportar “lo que esté a nuestro alcance para un retorno pronto de la actividad legislativa, proponiendo como primer punto de la agenda del Congreso el impuesto extraordinario a las grandes fortunas para establecer condiciones equitativas en el relanzamiento de la economía y en la renovación de la aspiración colectiva al buen vivir. No se trata de ánimo persecutorio ni de espíritu de rencor. ¿Quién puede sinceramente creer semejante tontería? Se trata simplemente de la ética de la solidaridad”. También confesaron el acompañamiento de la propuesta del Gobierno para la reestructuración de la deuda. “Argentina no puede ni debe pagar sobre el dolor de sus mujeres, varones y niños”, remarcaron. Entre otras manifestaciones, los dirigentes de pensamiento progresista concluyeron en que “no está en peligro la Democracia ni la República en Argentina, lo que está en riesgo es la salud, la calidad de vida y la equidad”.

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