Estaban en depósitos provinciales y solo tenían los kilómetros que demandó llevarlas desde el domicilio del proveedor hasta los hospitales donde se encontraban abandonadas. Las mismas fueron recuperadas y puestas al servicio del sistema de salud bonaerense.

Hay noticias que en medio de una situación como la que vive el mundo y especialmente la Argentina, merecen una explicación a la sociedad. No será la excepción en esta oportunidad que la misma no llega y nadie explica cómo pueden suceder este tipo de cuestiones que muestran desidia por donde se lo mire. Y no se trata de cargar tintas sobre políticas de Gobierno de anteriores gestiones porque seguramente existirán otros tantos hechos que atraviesan a todas las fuerzas políticas, pero en esta ocasión nos remitiremos al “hallazgo” de una importante cantidad de ambulancias que con muy pocos kilómetros, menos de 100, estaban tiradas debajo de un tinglado. En momentos en que la sociedad civil realiza colectas, abre cuentas y se esfuerza por ser solidaria con el resto de la población, aparecen estas noticias que son extremadamente difíciles de comprender. Fue el Gobierno bonaerense el que hizo pública la noticia, y claro que no desaprovechó la ocasión para referirse a la actuación de la gobernadora María Eugenia Vidal. La oportunidad estaba servida en bandeja. “La situación de la provincia de Buenos Aires recibida por el gobernador Axel Kicillof hace 4 meses era desastrosa. En el Ministerio de Salud el desastre se expresaba en un sistema púbico abandonado y en situaciones simbólicas alarmantes: miles de vacunas vencidas en medio de una epidemia de sarampión, la flota de aviones sanitarios desmantelada y, ahora, se suma una deuda impaga por la compra de 50 ambulancias, 24 de las cuales estaban abandonadas, es decir, que ni siquiera estaban al servicio de los y las bonaerenses”, expresa el comunicado del Ministerio de Salud bonaerense. Destaca además que ahora esas ambulancias, útiles en cualquier contexto pero más aún en el actual, “fueron recuperadas y puestas en funcionamiento para enfrentar el período más complejo de la pandemia por Coronavirus. Son 24 ambulancias Fiat Ducato Maxicargo 2.8 modelo 2017 que fueron adquiridas por la gestión anterior pero que, inexplicablemente, nunca fueron entregadas a regiones sanitarias ni a los hospitales”, agregan. Los vehículos que, por razones que se investigan permanecían en desuso, estaban en los depósitos que el Ministerio de Salud tiene en los hospitales El Dique de Ensenada y San Martín de La Plata: 19 de ellas directamente no arrancaban por el deterioro del motor y todas se encontraban dañadas por el paso del tiempo y la exposición al aire libre. Veinte tienen solo el kilometraje que se les hizo cuando las trajeron de las concesionarias y cuatro tuvieron un uso mínimo, se rompieron y nunca más fueron arregladas.

Inversión

La inversión de 1.700.000 pesos para reacondicionarlas pone a disposición de la estrategia de la Provincia contra el coronavirus una flota de ambulancias que en el mercado cuestan casi 200 millones de pesos, lo cual representa la recuperación de un patrimonio provincial abandonado. “De acuerdo con la investigación que iniciaron las autoridades sanitarias, las ambulancias nunca se pagaron y hoy la deuda pesa sobre la nueva gestión. Las serias irregularidades alrededor de su adquisición comenzaron a fines del 2017 cuando se abrió un expediente en el que aparecen las facturas por la compra de un total de 50 ambulancias y remitos en los que se dejaba constancia de que los móviles habían sido recibidos, sin embargo, esto no era así. Al detectarse esa irregularidad, en 2018 se abrió un segundo expediente que intenta justificar con supuestos problemas de logística la demora en la entrega. No obstante, luego se abrió un tercer expediente en el que vuelven a aparecer facturas impagas a nombre de la empresa proveedora de las ambulancias y remitos del Ministerio de Salud que reconoce haberlas recibido. Esta sumatoria de irregularidades aún en investigación hicieron que el pago se trabara y, hasta hoy, las ambulancias siguen impagas”, destacan. De las 50 unidades adquiridas, 26 se entregaron y 24 quedaron abandonadas en los depósitos de la Provincia. Ahora, la actual gestión recuperó ese capital. Añaden que cada vehículo está equipado con bolsos de trauma, desfibriladores, bolso de vía aérea, caja de medicación, camilla y tabla de extricación. A siete de ellas ahora se las dotará, también, con respiradores de traslado, explicaron. ¿Habrá explicaciones que justifiquen semejante “desidia”? Ojalá alguien se digne a dar algunas razones atendibles, si es que las hay.

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