Raúl Voloni

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“Queriendo cumplir para con los otros, más que conmigo, me inicié en la carrera del profesorado de Historia. Convencido de que no era lo que me gustaba dejé, hice teatro y hoy trabajo en el cuerpo de mis pacientes, soy masoterapeuta y terapeuta floral”. 

Raúl Voloni, 29 años, soltero, masoterapeuta y terapeuta floral. Hoy nos cuenta algo de su vida, su familia, su profesión, sus experiencias, sus gustos, sus cosas…

¿Tu familia…?

Soy el menor de nueve hermanos, que son; Mariana (45), comerciante, Sergio (44) empleado, Elvio (43), gastronómico, Lorena (43) empleada, Stella (40), ama de casa, Eduardo (38), maestro mayor obras, Natalia (36), empleada y Cristina (36) también empleada. Nuestros padres son Alberto, que tiene 61 años y es jubilado municipal y Mercedes Actis (59), jubilada. Tengo cuatro ahijados; Pilar (12), Bautista (9), Rocío (13) y Facundo (15).

¿Tu barrio…?

Nací y estuve siempre en el mismo barrio y la misma casa de mis padres en 36 entre 43 y 45, en la que mis amigos de juegos han sido entre otros Esteban Bianchi, Karina Ganduglia, Gisela Larrodé y Rocío Ganduglia.

¿Hubo límites en casa..?

Hubo límites por supuesto y generalmente marcados por mamá, que era quien más tiempo estaba con nosotros. Todos supimos lo que había que hacer y lo que estaba bien y mal. Mamá nos miraba desde la ventana, marcando las horas de volver a casa, cosa que se respetaba siempre, ya que de no hacerlo, la respuesta era “no salir” al día siguiente. Cuando queríamos algo, se mandaban a preguntar entre ellos y era casi seguro entonces de que la respuesta era “no”.

¿Con quién has tenido mayor afinidad…?

Mariana, la mayor ha sido la que más me consentía y eso lo recuerdo muy bien. Creo que si bien en algún momento quería no ser el menor de todos, haberlo sido me resultó provechoso y saqué seguramente ventajas.

¿Tus estudios…?

Cursé la primaria en la Escuela Nº 3 “Roberto J. Payró” en calle 16 y Avenida 47 y fueron mis compañeros Gustavo Salinas y Ayelén Potes entre tantísimos otros. Recuerdo a las señoritas Nora y Cristina y a Antonio, como mis maestros formadores.

¿Hiciste el secundario…?

Si claro. Lo hice en la ENET Nº 1, “Nuestra Señora de las Mercedes” con orientación hacia la administración de empresas. Allí tuve de compañeros a Ayelén Cerdá, Daiana Cruz, Maximiliano Camusoni…(siguen)

¿Fuiste cumplidor con los temas de la escuela…?

Creo haber sido un buen alumno durante los años de primaria e inicio de la secundaria, pero a partir de ese tiempo de adolescente, comencé a dejar responsabilidades de lado y eso hizo que tuviese que enfrentarme a varias mesas de exámenes, aunque pude sortearlos siempre bien. Finalmente me recibí en tiempo y forma con mi promoción en 2008.

¿Qué hiciste entonces…?

Pese a que no han pasado muchos años de eso, mi decisión de seguir con el profesorado de Historia, obedeció a la necesidad que tuve de cumplir con el deseo de otros y no con lo que yo quería hacer con mi vida. Esos otros, mis padres, hicieron todo lo posible para que yo siguiese una carrera y yo me propuse aquello.

¿Qué pasó, que no te recibiste…?

Cursando el tercer año y ya saturado de lo que realmente no me gustaba pese a que me iba bien desde la aplicación, decidí sincerar lo mío y dejé aquella materia humanística, en la que no me imaginaba trabajando. Lo cierto es mis cosas cambiaron de manera absoluta y mis caminos fueron otros. Una experiencia distinta que vista desde hoy, valió la pena, ya que los caminos que se me presentaron para recorrer, me devolvieron lo que había dejado de lado, mi identidad con las actividades.

¿Me contás…?

Por esas cosas que pasan, me reencontré con una muy querida amiga de la infancia, Romina Sirch, que me entusiasmó para que me acercara a la actividad teatral del “Talía” en el que se necesitaban varones para actuar. Estaban entonces en el teatro Estela Siri, Guillermo Traverso y Roberto Altieri y después de superar algunas dudas internas y algo de pudor, fui para ver un poco de qué se trataba y creo que allí comencé a sentirme en ese “adentro” que me despertó, aunque me costaba imaginarme todo lo que vendría. Finalmente estuve casi siete años en el elenco.

¿Trabajabas en ese tiempo…?

Mientras hice teatro, trabajaba en un comercio de “Mini Mercado” que mi hermana mayor, Mariana, ya tenía en 12 Bis y Avda. San Martín y al mismo tiempo aprendí entre otras cosas a hacer luces y sonido, gráfica y otras cosas que ayudaron mucho a mi formación. Te digo que un verano, Estela y Guillermo me sugirieron hacer un “seminario de actuación” en el Teatro San Martín (CABA), con Federico Arévalo y Romina Sirch y eso hicimos. La realidad fue que sentí que cada vez me involucraba más con el arte y me hizo mucho bien.  

¿Cómo siguieron tus cosas…?

Yo tenía muchas fantasías y solía imaginarme alguna vez actuando como lo hacía por ejemplo alguien a quien admiro, “Lito” Cruz y también con trabajos relacionados con la salud, enfundado en un ambo de los que se usan en esas actividades. Para entonces, me enteré de que en Luján daban un seminario de teatro y propuse sumarme a eso también, de modo que respondí a una convocatoria que había en un instituto (ACP) (masajes), pero no me convencí de que esa fuera mi mejor opción. Para eso y como estaba residiendo en Open Door, supe de una persona llamada Silvia que dirigía allá, un grupo  y de entrada tuve buena conexión, de modo que comencé a estudiar mientras trabajaba en un gimnasio de la misma zona.

¿Te titulaste en masoterapia por ejemplo…?

Si. Obtuve el título certificado por un ente superior y a partir de entonces comencé en forma independiente a tener mi propio gabinete en Luján. En eso estuve hasta que decidí recalar en Mercedes, regresando a mi ciudad luego de una ruptura de pareja conversada y consensuada en los mejores términos. Probar suerte en Mercedes era algo que me estaba pendiente y me contacté hace un año con Carolina Galeano y Claudia Adami, que me habilitaron un espacio dentro del CEIM (Centro Integral Mercedes) en Av. 29 y 16, junto al ACA. y allí estoy trabajando muy bien.

¿Qué servicios está brindando en tu gabinete..?

Son varios y distintos servicios. Masajes descontracturantes, otros para embarazadas, para la tercera edad, para el cansancio de piernas y la reflexología…entre algunas otras técnicas de aplicación. Tratamientos que buscan el bienestar del cuerpo y la mejores repuestas. 

¿La salud y la estética, van de la mano…?

Algo de eso es así. La estética tiene mucho que ver con la forma de sentir cada una de las cosas que vivimos a diario. Si marchan juntas, las cosas siempre deberían resultar mejor. Ese es también mi trabajo.

¿Cómo es el paciente mercedino en general…?

En general son muy cordiales, altamente comprensivos y se muestran en todo sentido con lo que pretenden y creen que necesitan. Aceptan de buen grado las indicaciones y son en general disciplinados. Su generosidad se advierte en cada uno de esos días en que nos encontramos.

¿Te gusta tu trabajo…?

No solamente me gusta, sino que me da satisfacción el saber que lo que los pacientes buscan, se los puedo entregar y lo hago con toda vocación. En lo mío hay un permanente aprendizaje y me actualizo siempre y en todo lo que se pueda, con cursos, trabajos prácticos o lo que sea. A mis pacientes les reitero el agradecimiento que siento por haberme regalado su entera confianza y trato de no defraudar a nadie.   

Fuera de juego

Soy de Boca por tradición familiar, aunque confieso mi ignoracia en el tema.

Tres son las comidas preferidas de mi menú. El asado y las empanadas que hace mi viejo y las milanesas con fritas, pero bien hechas.

Mi amiga de la vida es Karina Loza, aunque por fortuna tengo varias.

La ansiedad es uno de mis defectos y no debe ser el único, pero me juega en contra muy seguido.

Soy emprendedor, aunque le temo un poco a los cambios. Soy generoso y trato de colaborar en lo que puedo. No miro para otro lado y participo.

Ser un gran actor y hacer algo relacionado a la salud, fueron y son los sueños más importantes que he tenido.  

Me gusta viajar y lo hice por el interior del país. Todavía no he podido conocer el viejo mundo y me gustaría estar principalmente en Italia, la tierra de mis ancestros. 

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