El arzobispo habló de la situación social y expresó, “somos un pueblo con paciencia”

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Al filo del comienzo de un nuevo año el titular de la Arquidiócesis dejó un mensaje para la comunidad. Reflexionó sobre cuestiones estrictamente religiosas pero también se refirió al difícil momento social que atraviesa la Argentina. “Somos un pueblo con paciencia, con fuerza, con capacidad de resistencia”, expresó.

En los últimos días de 2019, el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Jorge Eduardo Scheinig, envió un mensaje a la comunidad a través de un video. En sus palabras, animó a descubrir la presencia de Dios en este año que culmina y pidió que el 2020 “nos encuentre queriendo ser una Iglesia al servicio del mundo y al servicio del Reino”. “A esta altura del año, en estos días, generalmente nos suele suceder que tenemos ganas de evaluar cómo fue el 2019. Cada uno de nosotros tiene un esquema, algunos piensan en positivo-negativo, algunos piensan en los logros, en las dificultades, en lo bueno, en lo malo”, señaló. En ese sentido, propuso otra manera de evaluar, que es “cómo ha estado Dios a lo largo del año, cómo ha estado Dios en nuestra vida”. Y recordando que en Navidad nace Jesús, Emanuel, que significa Dios con nosotros, afirmó: “Hemos celebrado que Dios está con nosotros, entonces vale la pena evaluar el 2019 y descubrir cómo ha estado Dios en lo personal, en lo familiar. Los invito a evaluar el 2019 descubriendo la presencia de Dios en nuestras vidas”.

Pacientes

El arzobispo fue un poco más allá de las cuestiones estrictamente religiosas y habló de la situación de los argentinos, especialmente en términos sociales, una preocupación generalizada. En su mensaje sostuvo, “en lo social, no ha sido un año fácil para el país, hay personas que se han quedado sin trabajo, una situación social tensa, difícil, de mucha irritación. Y en esas circunstancias hay personas que todos los días se levantan, le ponen el hombro a la vida, son generosas en la entrega, tienen paciencia. Nosotros somos un pueblo con paciencia, con fuerza, con capacidad de resistencia. Detrás de todo eso veo la mano de Dios”, reconoció. Luego se refirió a aquel oficio religioso al que asistieron entre otros el presidente saliente, Mauricio Macri y el actual jefe de Estado, Alberto Fernández. “La misa del 8 de diciembre fue una caricia para nosotros; nosotros intentamos buscar un momento de reconciliación fuerte, pero la verdad es que ahí estuvo presente la mano de Dios y de la Virgen. No podría haber sido esa misa en otro lugar, solamente Luján puede provocar eso, y también hay una presencia de Dios y de la Virgen en nuestro pueblo. Yo quiero darle gracias a Dios por esto y los invito a ustedes a percibir esa presencia de Dios en la vida cotidiana, también en la Iglesia”, reiteró. “La Iglesia no está viviendo un momento muy fácil: algunas personas piden la apostasía, se separan de la Iglesia, otros entran en la indiferencia, son muchas las dificultades y los escándalos, pero la mayoría persevera en la fe. Uno va a Luján y esa fe sencilla pero fuerte del pueblo, esa religiosidad popular es un canto a la fe y a las maravillas de Dios”, reflexionó entre otros temas.

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